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miércoles, 13 de febrero de 2013

Una de cada seis estrellas al menos posee un planeta del tamaño de la Tierra

Esta ilustración artística representa la variedad de los planetas que están siendo detectados por el Kepler. (Imagen: C. Pulliam & D. Aguilar, CfA)





La tarea de determinar si los planetas similares a la Tierra son raros o comunes está dando otro paso adelante en su camino. Usando el telescopio espacial Kepler, de la NASA, controlado desde el Centro de Investigación Ames de dicha agencia espacial, los astrónomos están empezando a encontrar de forma habitual planetas del tamaño de la Tierra en órbita a otras estrellas.

Un nuevo análisis de los datos del Kepler muestra que alrededor del 17 por ciento de las estrellas tienen un planeta del tamaño aproximado de la Tierra orbitando a una distancia inferior a la que separa Mercurio del Sol. Dado que la Vía Láctea tiene más o menos 100.000 millones de estrellas, en nuestra galaxia hay por lo menos 17.000 millones de mundos del tamaño aproximado de la Tierra. Y aún falta sumarles los eventuales planetas situados en órbitas más alejadas.

El equipo de Francois Fressin, del Centro para la Astrofísica (CfA) en Cambridge, Massachusetts, gestionado conjuntamente por la Universidad de Harvard y el Instituto Smithsoniano, todas estas instituciones en Estados Unidos, estima que el 50 por ciento de todas las estrellas tienen un planeta del tamaño de la Tierra o mayor en una órbita cercana. Agregando planetas más grandes detectados en órbitas más amplias, hasta la distancia orbital de la Tierra, esta cifra aumenta hasta el 70 por ciento.


Extrapolando a partir de observaciones que el Kepler está realizando, y a partir de los resultados obtenidos con otras técnicas de detección, los científicos han determinado que casi todas las estrellas similares al Sol tienen planetas.

Los planetas más cercanos a sus estrellas son más fáciles de encontrar porque son los que con más frecuencia pasan por delante de ellas con respecto a la línea visual desde la Tierra, tapando una pequeña porción de su estrella y provocando una sutil pero delatadora disminución temporal de su brillo.

A medida que se recopilan más datos, serán detectados planetas en órbitas más amplias. Se prevé que el Kepler permita detectar planetas del tamaño de la Tierra a distancias mayores, incluso en órbitas de la Zona Habitable, la región orbital de un sistema planetario donde la distancia a la estrella es la idónea para permitir la existencia de agua líquida en la superficie de un mundo.

Información adicional


martes, 6 de noviembre de 2012

Científicos quieren desarrollar un propulsor de plasma para viajes por el espacio






Los viajes espaciales y misiones en el espacio siempre han tenido un problema: su costo. Esto es algo que se ha tratado de resolver desde hace mucho tiempo, pero lamentablemente ese aspecto no ha sido demasiado mejorado que digamos.

Un grupo de científicos expertos en el área del plasma se han reunido bajo el nombre de HyperV y tienen la intención de crear un propulsor eléctrico que impulse al vehículo espacial mediante el uso del plasma, lo cual reduciría notablemente el costo de los viajes espaciales.

Usando este tipo de propulsión eléctrica, la masa y el peso de los cohetes se reduciría bastante, lo cual permitiría reducir los gastos en combustible, resultando así en misiones más baratas. Si bien hay otros tipos de sistemas de propulsión eléctrica, HyperV cree que su proyecto será la solución definitiva.

viernes, 10 de agosto de 2012

5 proyectos que la NASA tiene en mente

Como parte de un nuevo programa, la NASA anunció que tiene unos 28 proyectos entre manos, y al parecer de momento estos 5 que detallaremos son los que más le interesa.

1) Nuevo sistema para reutilizar agua



Al estar en el espacio, no es fácil deshacerse de los deshechos humanos, pero el centro de investigaciones de la NASA propone una solución. La misma consiste en la instalación de un sistema que filtre el agua que pueda ser reutilizada mediante la ósmosis. De esta forma, se puede volver a reutilizar el agua que estaba sucia.


2)  Exploración de planetas helados



Una especie de submarino forma parte de este proyecto, durante el cual se busca la exploración de la luna Europa, una de las lunas de Júpiter. Esta luna presenta un océano helado que espera por nosotros. ¿Qué habrá bajo la helada superficie?

3) Aterrizaje en Venus




No es exactamente un aterrizaje ya que esta nave no llegará a la superficie del planeta, pero sí se encarga de explorar gran parte de su atmósfera.

4) El traje V2



Se trata de un traje que crea la sensación de gravedad cuando lo llevamos puesto. Es creado para evitar los efectos negativos que puede tener la gravedad cero, que involucra problemas en los músculos y en los huesos.

5) El cohete con propulsión a fusión



Este proyecto investiga el uso de la energía de función para impulsar los cohetes, y así dejar de lado el uso del combustible convencional. Con esta tecnología, se estima que se puede llegar a Marte en 30 días, mientras que con la actual se tarda 210 días.


jueves, 14 de junio de 2012

Nuevo impulso para las centrales de energía solar ubicadas en el espacio

Modelo de una central en el espacio. (Foto: U. Strathclyde)




La idea de situar en órbita a la Tierra paneles solares con una extensión tan grande como para generar electricidad y transferirla en cantidades aprovechables, no es nueva. Pero hasta ahora, había permanecido en el cajón de los proyectos utópicos o para el futuro distante.


Un reciente avance podría hacer más plausible en un futuro no muy lejano la construcción de tales centrales solares orbitales.


Unos ingenieros de la Universidad de Strathclyde en Glasgow, Escocia, Reino Unido, ya han probado, en un vuelo a la frontera del espacio, un equipamiento que podría constituir la base tecnológica para un sistema capaz de transmitir a la Tierra, mediante microondas o láseres, la energía recolectada por paneles solares ubicados en órbita.


Disponer de centrales solares en órbita, equipadas con un sistema eficiente de enviar su energía a puntos de la superficie terrestre, permitiría abastecer de energía a zonas remotas o del mundo, o a lugares asolados por catástrofes que hayan dañado temporalmente sus infraestructuras convencionales de suministro eléctrico, o simplemente a sitios demasiado agrestes como para poder instalar en ellos tales infraestructuras tradicionales de abastecimiento de electricidad.


Usando microondas o láseres, es factible enviar la energía directamente a las áreas deseadas.



Al principio, la construcción de minicentrales solares orbitales, en esencia satélites con paneles solares discretos pero equipados con el citado sistema de transmisión de energía, bastaría para generar suficiente energía para un pueblo pequeño. Pero el grupo de Massimiliano Vasile cree viable, con la tecnología en la que trabaja, alcanzar una meta más ambiciosa: lograr algún día disponer en órbita de una estructura lo bastante grande como para abastecer de electricidad a una metrópolis.


El nuevo enfoque tecnológico es huir de las estructuras convencionales y pesadas, y apostar por las de tipo inflable y ligero.


Ya existe un prototipo de concentrador solar inflable, basado en una membrana autoinflable que se puede adaptar a casi cualquier forma. La estructura está compuesta de módulos que pueden inflarse automáticamente en el vacío y cambiar su volumen con independencia unos de otros, mediante el uso de nanobombas. La estructura pesa poco, y empaquetada ocupa poco volumen. Cuando se despliega, en órbita alrededor de la Tierra, es cuando alcanza toda su extensión.


En varios aspectos, esta estructura emula a la estructura celular natural que existe en todos los seres vivos.


El control independiente de los módulos permitiría ajustar la configuración de la estructura para que sirviera, por ejemplo, de concentrador solar con el que capturar la luz solar y dirigirla hacia los paneles solares.


En un experimento reciente, se comprobó la base del concepto, mediante un cohete lanzado desde el Círculo Ártico que alcanzó la frontera del espacio.


El proyecto es parte de un estudio del Instituto de Conceptos Avanzados de la NASA. Dicho estudio lo ha estado dirigiendo John Mankins de Artemis Innovation. La Universidad de Strathclyde representa a la sección europea de un consorcio internacional que incluye a científicos estadounidenses y a un equipo japonés encabezado por Nobuyuki Kaya de la Universidad de Kobe.


lunes, 14 de mayo de 2012

Viajar desde la órbita terrestre a la lunar usando sólo 100 mililitros de combustible

Consumiendo sólo 100 mililitros de combustible, el nuevo motor podría permitir a un satélite de 1 kilo de peso, que estuviera en órbita a la Tierra, viajar hasta entrar en órbita a la Luna. (Imagen: EPFL)



Imagínese llegar a la Luna usando sólo la décima parte de un litro de combustible. Parece ciencia-ficción, pero ya no lo es. El primer prototipo de un nuevo motor ultracompacto que permitirá a pequeños satélites viajar más allá de la órbita terrestre ya está saliendo del laboratorio donde fue construido.


El motor es muy compacto y eficiente. El prototipo sólo pesa unos 200 gramos, incluyendo el combustible y el sistema electrónico de control. Consumiendo sólo 100 mililitros de combustible, este motor podría permitir a un satélite de 1 kilogramo de peso, que estuviera en órbita a la Tierra, alejarse de ella hasta ponerse en órbita a la Luna.


El objetivo del pequeño motor es reducir drásticamente el costo de la exploración espacial, y de ese modo dar inicio a una nueva era de la exploración espacial.


El desarrollo es obra de especialistas de la Escuela Politécnica Federal de Lausana en Suiza, y otras entidades europeas, entre las que cabe citar a la Universidad Queen Mary de Londres, el Westfield College en la misma ciudad británica, las empresas holandesas TNO y SystematIC Design B.V., y la compañía sueca Nanospace AB.


El revolucionario motor es de tipo iónico. La propulsión iónica ejerce una aceleración muy pequeña pero durante un largo periodo de tiempo. No sirve, por ejemplo, para enviar una nave desde la superficie de la Tierra al espacio. Pero en cambio sí permite hacer viajes por él. Como la nave propulsada de este modo acelera muy despacio, puede transcurrir mucho tiempo hasta que alcance el punto de destino. En el caso del nuevo motor, y para el ejemplo del satélite de 1 kilo de peso enviado a una órbita lunar, el viaje duraría unos seis meses. Después de esos seis meses de aceleración, la velocidad del satélite habrá pasado de la inicial de 24.000 kilómetros por hora, conseguida con el lanzamiento, hasta 42.000 kilómetros por hora. La aceleración es la misma que haría aumentar la velocidad de un automóvil desde 0 hasta 100 kilómetros por hora en 77 horas.



El nuevo minimotor usa como combustible (aunque en realidad éste no sufre combustión alguna) un "líquido iónico", en este caso el compuesto químico EMI-BF4, que en otros sectores industriales es utilizado como disolvente y electrolito. Se compone de moléculas cargadas eléctricamente, los iones. Estos iones se extraen del líquido y luego son expulsados por medio de un campo eléctrico para generar el empuje. Éste es uno de los principios subyacentes en el motor iónico; el combustible no se quema, es expulsado.


En el motor desarrollado por el equipo, integrado, entre otros, por Herbert Shea y Muriel Richard, el flujo de iones se emite desde un conjunto de toberas minúsculas y numerosas (hay más de mil por centímetro cuadrado). El combustible primeramente es guiado por la acción de capilares desde un depósito hasta las microtoberas, donde luego se extraen los iones mediante la acción de un electrodo de 1.000 voltios, se aceleran y finalmente se emiten por la parte posterior del satélite. La polaridad del campo eléctrico se invierte cada segundo, por lo que son expulsados todos los iones, tanto positivos como negativos.


El motor está específicamente diseñado para impulsar satélites de hasta 100 kilogramos como mucho.


Se prevé que el prototipo se emplee en CleanSpace One, un satélite desarrollado en la Escuela Politécnica Federal de Lausana que está diseñado para limpiar desechos espaciales en órbita a la Tierra, y en la OLFAR, una flota de diminutos satélites holandeses que registrará señales de radio de frecuencia ultrabaja en la cara oculta de la Luna.

Sale a la luz el calendario maya más antiguo

El taller del astrónomo maya se ocultaba en la selva del Petén (Guatemala). (Imagen: Tyrone Turner © 2012 National Geographic)


Hasta ahora se conocían las tablas astronómicas del último periodo maya, como los códices de Dresde o Madrid escritos en corteza de árbol sobre el siglo XIV, pero ahora investigadores de la Universidad de Boston (EEUU) las han descubierto pintadas en la pared de una vivienda del periodo clásico, cinco siglos antes. El taller de un astrónomo en la megaciudad maya de Xultún, en Guatemala, guardaba el secreto.


Bajo un montículo cubierto de vegetación en la selva del Petén, en Guatemala, investigadores de EEUU han descubierto una sala pintada con pictogramas numéricos que se corresponden con los ciclos lunares y, posiblemente, con los de algunos planetas. El estudio, que publica esta semana la revista Science, ha contado con el apoyo de National Geographic.


“Hemos encontrado una tabla muy exacta de 162 lunaciones con una duración de 4.784 días (162 x 29,53 días del mes lunar = 4.783,9)”, explica a SINC el autor principal de la investigación, William Saturno, de la Universidad de Boston.


Los ciclos de los planetas Marte (780 días), Venus (584 días) y Mercurio (116 días) también podrían estar reflejados en las inscripciones “ya que sus periodos son factores de los cuatro números que hemos identificado”, apunta el científico.



Para realizar sus cálculos el equipo se ha ayudado de la información que facilitan códices como el de Dresde o el de Madrid, que trajeron los españoles durante el periodo de la conquista de América. Estos documentos se escribieron en corteza de árbol durante el denominado 'periodo postclásico tardío' (de 1300 a 1521 d. C.).


“Lo nuevo ahora es que hemos visto tablas astronómicas del periodo clásico (200 - 900 d. C.), y por primera vez en el mural de una casa maya, seguramente el taller de un escribano o astrónomo de aquella época”, destaca William Saturno. Los jeroglíficos se han datado del siglo IX, por lo que este calendario se convierte en el más antiguo de la mítica civilización centroamericana.


El recinto donde se ha encontrado forma parte del gran complejo arqueológico de Xultún, al norte de Guatemala. Gran parte de la sala había sido dañada por los saqueadores, pero aún así se conservaron los registros astronómicos junto a figuras humanas y a otros jeroglíficos pintados en rojo y negro.


Según los autores, uno de los objetivos de los guardianes del calendario maya fue buscar la armonía entre los eventos del cielo y sus rituales sagrados. El equipo especula que las pinturas de Xultún se pudieron utilizar con estos fines.


Y desde luego no hay signos de que el fin del calendario maya o incluso del mundo vaya a ocurrir a finales de este año, a pesar de la creencia popular. “Es ridículo, porque un calendario no tiene fecha límite”, zanja Saturno. 


lunes, 30 de abril de 2012

Determinan cuándo la expansión del universo comenzó a acelerarse

Distribución galáctica en el tiempo. (Foto: Eric Huff, the SDSS-III team, the South Pole Telescope team. Gráfico de Zosia Rostomian)



Hace unos seis mil millones de años, cuando el universo tenía cerca de la mitad de la edad que tiene ahora, experimentó un cambio fundamental en su naturaleza.


Hasta entonces, el universo se había estado expandiendo a una velocidad cada vez menor, debido, esencialmente, al efecto de la atracción gravitatoria ejercida mutuamente por todas las concentraciones de materia existentes en él. Sin embargo, cuando la expansión del universo separó lo suficiente esas acumulaciones de materia, la Energía Oscura, una misteriosa fuerza de la que no se sabe casi nada, comenzó a ejercer una influencia mayor que la de la gravedad. Y, en aquel momento crucial de ese enigmático pulso entre colosos, la expansión del universo comenzó a acelerarse.


Un equipo de científicos del Laboratorio Nacional estadounidense Lawrence Berkeley, trabajando dentro de la Iniciativa de Inspección Espectroscópica de Oscilación Bariónica (BOSS por sus siglas en inglés) y sus colegas del tercer rastreo del proyecto SDSS (Sloan Digital Sky Survey) ha obtenido las mediciones más precisas realizadas hasta la fecha sobre cuánto tiempo había transcurrido desde el Big Bang cuando la expansión del universo comenzó a acelerarse.


El grupo de David Schlegel de la División de Física del citado laboratorio en Berkeley, e investigador principal de la iniciativa BOSS, ha conseguido aclarar que la época en que la Energía Oscura pasó a ejercer un papel dominante en la expansión del universo fue hace unos seis mil millones de años, y esto abre nuevas perspectivas para llevar a cabo experimentos que quizá permitan descubrir qué es la Energía Oscura y por qué acelera la expansión del universo.


Sobre la Energía Oscura se sabe muy poco. Se tiene constancia de que actúa contra la gravedad y acelera la expansión del universo. A diferencia de la energía como la conocemos (y medimos), la Energía Oscura no parece actuar a través de ninguna de las fuerzas fundamentales de la naturaleza y sí de forma opuesta a la gravedad. No puede descubrirse directamente, por ejemplo a través de la luz u otras manifestaciones de la fuerza electromagnética. La evidencia de la Energía Oscura es indirecta.


A finales de la década de 1990, ciertas mediciones de supernovas demostraron que la expansión del universo se está acelerando. Al desconocer la fuerza que actuaba contra la gravedad para producir esta expansión creciente, los astrofísicos empezaron a llamarla "Energía Oscura". Desde entonces, se han llevado a cabo bastantes investigaciones para rastrear la influencia de la Energía Oscura sobre el universo.


Bastantes científicos estiman que la Energía Oscura constituye entre el 70 y el 75 por ciento de la masa y la energía totales y combinadas del universo. Esto es aproximadamente tres veces la cantidad de Materia Oscura, una enigmática forma de materia que no puede ser descubierta por la luz u otra radiación electromagnética, pero que ejerce una poderosa atracción gravitacional sobre las galaxias. Sólo alrededor del 4 por ciento del cosmos está formado por la materia ordinaria, la materia de que estamos hechos y que podemos ver.

Sea lo que sea la Energía Oscura, el caso es que su efecto es más fuerte que cualquier otra cosa a gran escala. También puede determinar el futuro del universo. Su influencia sobre el universo podría seguir haciéndose cada vez más fuerte, hasta el punto de deformar el universo de tal modo que dejase de existir, al menos tal como lo conocemos hoy. Una expansión colosal, más allá de los parámetros que hoy manejamos, diseminaría toda la materia, incluso a los núcleos atómicos. Los cosmólogos le llaman a esto el "Big Rip" o Gran Desgarrón.

Podría también suceder lo contrario, que la Energía Oscura se debilitase y permitiera que la gravedad recobrase el control del universo y lo reconcentrase, en un fenómeno denominado "Big Crunch", que sería, en esencia, una implosión de magnitud ciclópea, en la cual todo el universo se comprimiría en un punto con densidad infinita, como ese a partir del cual se originó el Big Bang.

O quizás la Energía Oscura simplemente permitirá que la expansión continúe de manera convencional, hasta que la mayoría de las estrellas y galaxias estén demasiado distantes para ser vistas, y los observadores eventuales crean que el universo se reduce a la galaxia o sistema solar donde habitan.

lunes, 16 de abril de 2012

Detectan una acumulación enigmática de materia oscura a 2.400 millones de años-luz de distancia

Abell 520. (Foto: NASA, ESA, CFHT, CXO, M.J. Jee (University of California, Davis), y A. Mahdavi (San Francisco State University))



Usando los datos del Telescopio Hubble de la NASA, unos astrónomos han observado lo que parece ser una acumulación, mayor de lo normal, de materia oscura, en una región del cosmos que es el escenario de una colisión entre dos cúmulos de galaxias o quizás tres.


El hallazgo podría desafiar las teorías actuales sobre la materia oscura que predicen que las galaxias deben estar ancladas a ese singular material no visible, incluso durante las perturbaciones de una colisión.


Abell 520 es el gigantesco resultado de una fusión entre cúmulos de galaxias, a 2.400 millones de años-luz de distancia.


La materia oscura no es visible, aunque su presencia y distribución se deduce indirectamente a través de sus efectos. La materia oscura puede actuar como una lente y curvar y distorsionar la luz de las galaxias y cúmulos detrás de ella. Los astrónomos pueden aprovecharse de este efecto, llamado lente gravitacional, para inferir la presencia de materia oscura en los cúmulos de galaxias.


Esta técnica ha revelado que la materia oscura en Abell 520 se ha concentrado en una especie de "núcleo oscuro", en vez de estar más repartida. Como resultado, la cantidad de galaxias retenidas en toda la zona es mucho menor de lo que cabría esperar si la materia oscura y todas las galaxias estuvieran ancladas juntas. La mayoría de las galaxias aparentemente se han alejado de la zona de la colisión sin que nada las retenga.


Tal como indica el astrónomo James Jee, de la Universidad de California en Davis, miembro del equipo de investigación, este descubrimiento es un enigma. En esa región del universo, la materia oscura no se está comportando como se había predicho, y no está claro qué sucede allí. Resulta difícil explicar lo que ha captado el Telescopio Espacial Hubble si nos atenemos sólo a las teorías actuales de formación de galaxias y materia oscura.


Las detecciones iniciales de materia oscura hechas en 2007 en la región de esa fusión de cúmulos, proporcionaron datos tan inusuales que los astrónomos les restaron importancia por considerarlos irreales. Los nuevos resultados del Telescopio Espacial Hubble de la NASA confirman que la materia oscura y las galaxias están separadas en Abell 520.


En Abell 520, el núcleo del sistema es rico en materia oscura y gas caliente, pero no contiene galaxias luminosas, las cuales normalmente son vistas en los mismos sitios donde hay materia oscura.



Al igual que dos bolas de nieve chocando entre sí, la materia normal se agrupa durante una colisión y se ralentiza. En cambio, para el caso de la materia oscura se ha venido creyendo que cuando dos acumulaciones de materia oscura se topan la una con la otra, cada cual pasa a través de la otra sin que ello haga disminuir su velocidad.


Entre otras hipótesis, lo descubierto en Abell 520 podría revelar que la materia oscura, o parte de ella, es "pegajosa".


Tal vez una parte de la materia oscura sí interactúa consigo misma cuando dos acumulaciones de ella se topan en un punto del espacio, con el resultado final de que una cantidad importante de materia oscura se congrega en "terrones" más grandes de lo normal.

Una vía inesperadamente fácil para la producción cósmica de los ingredientes de la vida

Meteorito encontrado en la Antártida. (Foto: Antarctic Search for Meteorites program, Case Western Reserve University)

La formación, en el espacio, de algunos de los ladrillos básicos de la vida, podría ser relativamente fácil a través de una vía que ha sido examinada de forma muy detallada en un estudio reciente. Esto implicaría que hay más de un modo natural de generar los compuestos químicos necesarios para la vida, y aumentarían las probabilidades de que tales ingredientes estén disponibles en muchas partes del universo, y de que, en el caso de la Tierra, hubieran llegado del espacio exterior, a bordo de cometas y meteoritos que impactaron contra ella y, por así decirlo, la fertilizaron.

En el estudio, un equipo de científicos del Laboratorio Analítico de Astrobiología en el Centro Goddard de Vuelos Espaciales de la NASA, en Greenbelt, Maryland, analizó muestras de catorce meteoritos ricos en carbono, y que albergan minerales que indican que experimentaron altas temperaturas, en algunos casos, más de 1.000 grados centígrados (unos 2.000 grados Fahrenheit).

Los investigadores encontraron aminoácidos, que son los pilares de las proteínas, herramientas utilizadas por la vida para acelerar las reacciones químicas y construir estructuras como pelo, piel y uñas.

Previamente, el equipo del centro Goddard y otros expertos hallaron aminoácidos en meteoritos ricos en carbono, cuyos rasgos mineralógicos revelaron que los aminoácidos fueron creados por un proceso a temperaturas relativamente bajas.

En el nuevo estudio, el equipo de Aaron Burton, de la NASA, ha llegado a la conclusión de que también es posible que se formen aminoácidos mediante un proceso gaseoso a alta temperatura que incluye hidrógeno, monóxido de carbono y nitrógeno, y que se basa en reacciones de Tipo Fischer-Tropsch (FTT). Las reacciones en cuestión se producen en temperaturas que van desde unos 100 hasta unos 500 grados centígrados (entre 200 y 1.000 grados Fahrenheit aproximadamente), con minerales que facilitan dichas reacciones.

Los investigadores creen que los asteroides de los que provienen algunos meteoritos con ciertos aminoácidos fueron calentados a altas temperaturas por colisiones o por la desintegración de elementos radiactivos.

Las reacciones FTT pudieron crear aminoácidos incluso en granos de polvo en la nebulosa solar, la nube de gas y polvo que se condensó por acción de su propia gravedad y de la que se formó el sistema solar. El agua (dos átomos de hidrógeno enlazados a un átomo de oxígeno) es considerada en su forma líquida un ingrediente esencial para la vida. Sin embargo, con las reacciones FTT, todo lo que se necesita es hidrógeno, monóxido de carbono y nitrógeno, en su forma gaseosa, todos ellos muy comunes en el espacio. Mediante las reacciones FTT, pueden formarse algunos de los componentes prebióticos de la vida muy temprano, antes incluso de que se formen asteroides o planetas con agua líquida. En el laboratorio, las reacciones FTT producen aminoácidos con relativa facilidad y rapidez.

Es posible que tanto el proceso de baja temperatura como el de las reacciones FTT hayan contribuido a dotar de aminoácidos a otros meteoritos. Sin embargo, las "huellas" delatadoras de las reacciones FTT tienden a perderse debido a que éstas dejan huellas mucho menos abundantes que las dejadas por la síntesis mediante el proceso de baja temperatura. Si un asteroide con una carga inicial de aminoácidos provenientes de reacciones FTT más adelante pasa a albergar agua y a experimentar la síntesis a baja temperatura, las nuevas huellas borrarán o dejarán irreconocibles a las delicadas huellas de las reacciones FTT.

miércoles, 1 de febrero de 2012

Once nuevos sistemas planetarios descubiertos

(Imagen: NASA Ames/UC Santa Cruz)


En la misión del telescopio espacial Kepler de la NASA se han descubierto 11 nuevos sistemas solares con planetas. Concretamente, los planetas confirmados suman 26 en total. Estos hallazgos casi multiplican por dos la cantidad de planetas verificados que han sido descubiertos mediante el telescopio espacial Kepler, y triplican el número de estrellas de las que se sabe que poseen más de un planeta que en su órbita pasa por delante de su estrella, desde la perspectiva visual de la Tierra.


Los nuevos planetas orbitan cerca de sus respectivas estrellas y poseen tamaños que van desde sólo un cincuenta por ciento más del diámetro de la Tierra, hasta diámetros mayores que el de Júpiter. Quince de los planetas tienen un tamaño mayor que el de la Tierra pero menor que el de Neptuno. Habrá que observar más a estos planetas para determinar cuáles son de tipo rocoso como la Tierra y cuáles son de tipo gaseoso (con una atmósfera espesísima, como Neptuno). Los planetas tardan entre 6 y 143 días en completar una vuelta alrededor de su estrella. Todos están más cerca de su estrella de lo que Venus lo está del Sol.


Antes de iniciarse la misión del telescopio espacial Kepler, se conocía la existencia de alrededor de 500 exoplanetas (planetas de otros sistemas solares) en todo el firmamento. Ahora, en sólo un par de años observando una porción de firmamento no mucho mayor que un puño, desde la perspectiva visual terrestre, el telescopio espacial Kepler ha descubierto más de 60 planetas confirmados y más de 2.300 posibles planetas. Esto, tal como subraya Doug Hudgins, del equipo científico del telescopio espacial Kepler, demuestra que nuestra galaxia está llena de planetas de todos los tamaños y órbitas.



Cada uno de los sistemas planetarios recién confirmados contiene de 2 a 5 planetas con órbitas bastante próximas entre sí, que en algún punto de su recorrido orbital pasan por delante de su estrella, desde la perspectiva visual de la Tierra. En sistemas planetarios con órbitas tan cerca unas de otras, el tirón gravitacional que estos astros se ejercen entre ellos ocasiona cambios de velocidad en el desplazamiento a lo largo de sus órbitas. Ciertos cambios de velocidad conducen a modificaciones en el periodo orbital que son detectables por el telescopio espacial Kepler.


En las observaciones que han llevado al hallazgo en firme de estos sistemas solares con planetas han trabajado, entre otros, los científicos Eric Ford (Universidad de Florida), Dan Fabrycky (Universidad de California en Santa Cruz), Jason Steffen (Centro para la Astrofísica de Partículas del Fermilab) y Jack Lissauer (NASA), en Estados Unidos todas estas instituciones.

jueves, 5 de enero de 2012

Catálogo de planetas y lunas con potencial para albergar vida

Clasificación de exoplanetas. (Foto: PHL copyright UPR Arecibo)

Más de 700 exoplanetas (planetas de otros sistemas solares) han sido detectados y confirmados, y hay miles esperando serlo por la misión Kepler de la NASA y otras.

La mayoría de esos exoplanetas son gigantes gaseosos, similares a Júpiter, pero orbitando peligrosamente cerca de sus estrellas. Sólo unos pocos tienen el tamaño y la órbita correctos para ser considerados aptos para albergar formas de vida.

El Laboratorio de Habitabilidad Planetaria (PHL), de la Universidad de Puerto Rico en Arecibo, ha presentado una nueva evaluación de la habitabilidad de estos mundos como parte de su Catálogo de Exoplanetas Habitables. El catálogo no sólo identifica nuevos exoplanetas potencialmente aptos para albergar vida, incluyendo exolunas, sino que también los clasifica según diversos índices de habitabilidad.

Una importante ventaja de este tipo de clasificación es que permite comparar exoplanetas, desde el mejor hasta el peor candidato para la vida, tal como señala Abel Méndez, director del PHL e investigador principal del proyecto.

El catálogo utiliza evaluaciones de habitabilidad como el Índice de Similitud a la Tierra (ESI), la Distancia a las Zonas Habitables (HZD), y la Habitabilidad Primaria Global (GPH), así como sistemas de clasificación y comparaciones con la Tierra del pasado y la del presente.

Es previsible que nuevas observaciones, tanto de observatorios terrestres como orbitales, descubran miles de exoplanetas en los próximos años, por lo que el uso de este catálogo de planetas y lunas con posibilidades de vida ayudará a los astrobiólogos a escoger los astros más interesantes para sus investigaciones.


En el catálogo, hay una quincena de exoplanetas y una treintena de exolunas con el potencial de albergar vida. Futuras observaciones con nuevos instrumentos, como el propuesto Buscador de Planetas Terrestres de la NASA (TPF), serán necesarias para confirmar la idoneidad para la vida de cualquiera de estos candidatos.

martes, 20 de diciembre de 2011

Por qué no se acabará el mundo en 2012

Jesús Galindo, en la conferencia. (Foto: DiCYT)
Cuando estamos a punto de entrar en 2012, muchos recuerdan una supuesta profecía según la cual los mayas predijeron el fin del mundo coincidiendo con el solsticio de invierno de dicho año, en el mes de diciembre. Sin embargo, aparte de carecer de cualquier fundamento científico, estas teorías tampoco aparecen en ningún documento de esta cultura mesoamericana. Jesús Galindo Trejo, astrónomo del Instituto de Investigaciones Estéticas de la Universidad Nacional de México (UNAM) y experto en arqueoastronomía, ha ofrecido una conferencia en Salamanca en la que ha apuntado una teoría alternativa y mucho más acorde con la Ciencia: quizá los mayas destacaron 2012 porque se producirá un fenómeno astronómico poco común, el tránsito de Venus por delante del Sol, que no volverá a ocurrir hasta dentro de 105 años.

Si bien los comentarios sobre el fin del mundo se han convertido en "un fenómeno social global", desde el punto de vista de la ciencia astronómica e histórica son incongruentes, según ha afirmado el experto en declaraciones recogidas por DiCYT. Según ha explicado, los mayas fueron un pueblo obsesionado con el concepto del tiempo y en el continente americano la maya fue la única escritura propiamente dicha que se desarrolló. 

La precisión del calendario maya es extraordinaria, un calendario que comenzó el 13 de agosto del 3114 antes de Cristo. "En aquella época no existían los mayas tal y como los imaginamos, pero fue una convención matemática, de forma que del año 100 al 800 después de Cristo los mayas usaron ese calendario, lo que nos permite a los astrónomos recuperar el momento en el tiempo de cualquier evento que haya sucedido, de manera que se pueden identificar registros sobre cometas o eclipses", comenta Jesús Galindo. 

"Durante más de 100 años los especialistas de la cultura maya han tratado de entender el mensaje y han avanzado mucho, pero no lo saben todo", ha señalado. De todas formas, "han podido encontrar textos antiguos en estelas, en la pintura mural o en los códices y en ningún lugar aparece que vaya a pasar algo en una fecha en particular".

Entonces, ¿qué dio lugar a la "leyenda" sobre el fin del mundo en 2012? "En Estados Unidos alguien se fijó en que si los mayas hubieran seguido escribiendo sus fechas como lo hicieron, habrían escrito el 2012 de forma muy hermosa. A eso se le añadieron cuestiones cósmicas, como que en ese momento habría una alineación del centro de la galaxia con nuestro Sol, pero eso no sucede en un momento dado, nunca puede ser exacto y nuestra galaxia no es del tipo de aquellas que pueden lanzar algún flujo de energía o rayos que nos pudieran hacer algún daño. También se dice que el Sol va a entrar en una actividad muy fuerte y lanzará grandes llamaradas de fuego, pero eso ocurre cada 11 años y en 2012, precisamente, no tiene el máximo de actividad. Además, la Tierra tiene protección magnética que desvía estos flujos de energía, de forma que sólo se producen auroras boreales", comenta. Por eso, "el hecho de combinar estas posibilidades poco probables y yo diría que imposibles hace que esto sea un gran espectáculo con el que se venden libros y películas", agrega.


"Lo más seguro es que no pase nada, pero como astrónomo yo también tengo una predicción, no acerca del solsticio de invierno, sino con una fecha anterior, el 5 de junio. En el continente americano se podrá observar un fenómeno espectacular que no se repetirá hasta 105 años más tarde: Venus transitará por el disco del Sol, será como un pequeño eclipse, pero en lugar de la Luna, pasará Venus delante del Sol y se podrá ver a simple vista. Probablemente los mayas pudieron haber ajustado esa fecha hermosa con este fenómeno, porque en los códices mayas aparece registrado el periodo de observación de Venus, así que habría suficiente justificación histórica para pensar que lo hicieron con esa referencia y no con un solsticio de invierno que sucede todos los años", explica Jesús Galindo. 

En cualquier caso, el experto destaca las grandes habilidades de los mayas en cuanto a la Astronomía. "En su época, es decir, hasta el siglo XVI, alcanzaron grandes avances que no son fáciles sin instrumentos, por ejemplo, predecir los eclipses o los periodos de observación de Venus", señala. Sin embargo, la mayoría de las grandes pirámides mesoamericanas están orientadas a la salida o la puesta de sol, pero no para que coincidan particularmente con los solsticios, sino con fechas del calendario que eran importantes para ellos.

martes, 14 de junio de 2011

¿En qué grado es única nuestra galaxia?

 

El nacimiento de la Vía Láctea. (Foto: National Center for Supercomputing Applications

Es obvio que no puede haber dos galaxias iguales, pero el grado de parecido entre unas y otras, por estructura y entorno, es variable. ¿Hasta qué punto nuestra galaxia, la Vía Láctea, es común o inusual?

Para averiguarlo, un grupo de investigadores dirigidos por Risa Wechsler, astrofísica y cosmóloga de la Universidad de Stanford, en Estados Unidos, comparó la Vía Láctea con galaxias similares.
Para ello, Wechsler y sus colaboradores analizaron datos obtenidos en el programa SDSS.
En más de ocho años de operaciones, el programa SDSS ha permitido obtener imágenes que cubren más de una cuarta parte del firmamento, y crear mapas tridimensionales que incluyen más de 930.000 galaxias y 120.000 quásares.

El grupo de Wechsler estudió más de 20.000 galaxias con características similares a las de la Vía Láctea, e investigó las galaxias que rodean a esas 20.000, para crear un "censo" de galaxias similares a la nuestra en el universo, y saber en qué clase de entorno intergaláctico se halla cada una.
Las comparaciones entre la Vía Láctea y las galaxias similares se hicieron en términos de luminosidad (una medida de cuánta luz es emitida) y de distancia a otras galaxias brillantes.

Wechsler y sus colaboradores han constatado que las galaxias que cuentan a su alrededor con dos galaxias satélites tan brillantes y cercanas como las que acompañan a la Vía Láctea (Gran Nube de Magallanes, y Pequeña Nube de Magallanes), son escasas. Específicamente, encontraron que sólo el 4 por ciento de las galaxias son como la nuestra.

Fuente: noticiasdelaciencia.com